Errores con medicamentos: cómo reducir el riesgo en el hospital
La mitad del daño evitable en la atención en salud viene de los medicamentos. Los cinco controles que un paciente o un acompañante puede hacer antes de aceptar una dosis.
De todo el daño evitable que ocurre durante la atención en salud, la Organización Mundial de la Salud atribuye la mitad a los medicamentos. No a medicamentos peligrosos: a medicamentos correctos administrados de forma incorrecta, o a medicamentos incorrectos administrados con toda la corrección del mundo.
Las cifras ayudan a dimensionar el problema. La OMS estima que 1 de cada 30 pacientes sufre un daño relacionado con medicamentos durante la atención, y que más de una cuarta parte de esos daños son graves o potencialmente mortales. El costo global de los errores de medicación se calcula en unos 42.000 millones de dólares anuales.
La buena noticia, y es una noticia grande, es que este es el tipo de error que más se deja interceptar por una verificación simple hecha en el momento correcto. Y el paciente está siempre presente en ese momento.
Por qué se producen los errores de medicación
Casi nunca por ignorancia. El camino que recorre un medicamento desde que alguien lo piensa hasta que entra en su cuerpo tiene muchos pasos, y cada paso tiene su propia forma de fallar:
- Prescripción. Dosis mal calculada, alergia no consultada, interacción no detectada, medicamento correcto para el paciente de al lado.
- Transcripción. La orden pasa de un sistema a otro, o de un papel a una pantalla, y algo se pierde en el camino.
- Dispensación. Dos medicamentos con nombres parecidos, empaques casi idénticos, presentaciones distintas de la misma molécula.
- Administración. Paciente equivocado, vía equivocada, velocidad equivocada, horario equivocado.
- Seguimiento. Nadie revisa si el medicamento está haciendo lo que debía o si empezó a hacer algo que no debía.
Agregue a eso turnos largos, interrupciones constantes y varios pacientes simultáneos, y el resultado no es negligencia: es un sistema que necesita capas de verificación redundantes. Usted puede ser una de esas capas.
Los nombres parecidos, un problema clásico
Existe una categoría entera de errores conocida internacionalmente como look-alike, sound-alike: medicamentos que se ven parecidos o suenan parecidos. Los sistemas de seguridad los combaten con etiquetas de colores, mayúsculas intercaladas en el nombre y almacenamiento separado. Ninguna de esas barreras es perfecta. Preguntar el nombre completo del medicamento en voz alta las refuerza todas.
Los cinco correctos, en versión de paciente
El personal de enfermería trabaja con una regla mnemotécnica llamada "los cinco correctos". Es el estándar de la profesión y usted puede aplicarlo desde su lado de la cama. Antes de aceptar cualquier dosis:
- Paciente correcto. ¿Le preguntaron su nombre completo y lo compararon con la manilla? No basta con que digan su nombre y usted asienta: el protocolo correcto es que usted lo diga.
- Medicamento correcto. ¿Cuál es el nombre? ¿Para qué es? Si no reconoce el nombre, pregunte.
- Dosis correcta. ¿Cuánto? ¿Es la misma cantidad que venía recibiendo? Un cambio puede estar indicado, pero debe estar explicado.
- Vía correcta. ¿Oral, intravenosa, intramuscular, subcutánea? Un medicamento correcto por la vía equivocada es un error grave.
- Momento correcto. ¿Corresponde este horario? ¿Ya me lo dieron hace un rato?
Nadie espera que usted recite los cinco en cada dosis. En la práctica, una sola frase cubre casi todo: "¿me confirma qué medicamento es y para qué?".
La lista de medicamentos: el documento más útil que puede llevar
Si de todo este artículo usted se lleva una sola acción, que sea esta. Tenga una lista escrita y actualizada de todo lo que toma, y llévela a cada consulta, urgencia y hospitalización.
El motivo es un proceso llamado conciliación de medicamentos: comparar lo que el paciente venía tomando con lo que se le va a formular, para que nada se omita, se duplique ni se contradiga. Los estudios en el mundo hispanohablante son elocuentes: hasta un 86,8% de los pacientes presenta algún error de conciliación al ingreso hospitalario y hasta un 63% al alta. Los errores más frecuentes son la omisión de un medicamento que el paciente sí tomaba y el cambio no intencionado de dosis o vía.
Los programas formales de conciliación reducen esos errores entre un 42% y un 90%. Pero ningún programa puede conciliar información que nadie tiene. Su lista es esa información.
Qué debe incluir la lista
- Nombre del medicamento (el del empaque, no "la pastilla azul").
- Dosis y cada cuánto lo toma.
- Desde cuándo lo toma y quién se lo formuló.
- Todo lo de venta libre: analgésicos, antiácidos, laxantes, jarabes.
- Suplementos, vitaminas y productos naturales. Son los grandes olvidados y sí interactúan.
- Sus alergias, y qué le pasó exactamente con cada una.
Una foto de las cajas en el celular funciona y es mejor que nada. Una lista escrita funciona mejor, porque se puede leer en voz alta y entregar.
La alergia: dígala aunque ya esté en la historia
"Ya está en el sistema" es una frase que ha causado daño. Los sistemas se caen, los registros migran, los pacientes son atendidos en sedes distintas de la misma red. Decir su alergia en voz alta cada vez que alguien se acerca con una jeringa no es paranoia: es redundancia deliberada.
Y sea específico. "Soy alérgico a la penicilina" es útil. "Soy alérgico a la penicilina, me dio una reacción en la piel con dificultad para respirar en 2019" es mucho más útil, porque permite distinguir una alergia verdadera de un efecto secundario mal recordado, y esa distinción cambia el tratamiento.
Señales de alerta después de una dosis nueva
Cuando le empiecen un medicamento que no conocía, pregunte qué efectos son esperables y cuáles no. En general, avise de inmediato si aparece:
- Brote, ronchas o picazón, sobre todo si se extienden.
- Hinchazón de labios, lengua o cara.
- Dificultad para respirar u opresión en el pecho.
- Mareo intenso al incorporarse, o sensación de desmayo.
- Confusión, somnolencia excesiva o comportamiento inusual, especialmente en adultos mayores.
- Sangrado o moretones sin causa aparente.
No espere a la ronda médica de la mañana para reportar cualquiera de estos. Llame ahora.
El alta: donde el problema vuelve a empezar
El momento del alta concentra una parte enorme de los errores de medicación, porque el paciente sale con una lista nueva que debe reemplazar —no sumarse a— la que tenía en casa. La confusión más frecuente y más peligrosa es seguir tomando el medicamento antiguo y el nuevo cuando eran el mismo principio activo con nombres comerciales distintos.
Antes de salir, exija que alguien revise su lista con usted y le responda tres cosas por cada medicamento: ¿lo sigo tomando, lo suspendo o cambia la dosis? Salga con eso por escrito.
El medicamento correcto, en la dosis correcta, en el paciente equivocado sigue siendo un error. Y la persona que mejor puede detectarlo está acostada en la cama.
La Guía para Sobrevivir al Hospital incluye una plantilla de lista de medicamentos y las verificaciones concretas para el ingreso, la estancia y el alta.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué debo verificar antes de que me administren un medicamento?
- Cinco cosas: que sea usted el paciente correcto, el medicamento correcto, la dosis correcta, la vía correcta y el momento correcto. Se conocen como los cinco correctos y son el estándar que el propio personal de enfermería aplica. Que usted los verifique en voz alta no duplica el trabajo: agrega una segunda persona a un control que hasta ese momento hacía una sola.
- ¿Qué es la conciliación de medicamentos y por qué me afecta?
- Es el proceso de comparar lo que usted tomaba en casa con lo que le van a formular en el hospital, para que nada se omita, se duplique o se contradiga. Los estudios muestran que hasta un 86% de los pacientes presenta algún error de conciliación al ingreso y hasta un 63% al alta. Llevar una lista escrita y actualizada de sus medicamentos es la forma más eficaz de evitar el problema.
- ¿Qué hago si el medicamento se ve distinto al que venía recibiendo?
- Dígalo antes de tomarlo, no después. Un cambio de color, tamaño o forma puede tener una explicación inocente, como un cambio de laboratorio proveedor, pero también puede ser un error de dispensación. La frase "esto se ve distinto a lo que me venían dando, ¿me confirma qué es?" cuesta diez segundos y detiene el error mientras todavía es reversible.
- ¿Debo contar los suplementos y remedios naturales que tomo?
- Sí, siempre, y son justamente los que más se callan. Productos de venta libre, hierbas, vitaminas y suplementos interactúan con medicamentos formulados: algunos alteran la coagulación, otros modifican cómo el hígado procesa otros fármacos. Un profesional no puede prevenir una interacción que no sabe que existe.