La lista de verificación quirúrgica: qué es y por qué debes preguntar por ella
Una hoja con nueve minutos de preguntas en voz alta reduce la mortalidad quirúrgica casi a la mitad. Qué contiene, cuándo se aplica y qué papel juegas tú en ella.
En 2008 la Organización Mundial de la Salud publicó una hoja de papel. No un medicamento nuevo, no una tecnología: una hoja con preguntas que el equipo quirúrgico debía leer en voz alta. En el estudio piloto en ocho hospitales de distintos países, las complicaciones cayeron del 11% al 7% y la mortalidad del 1,5% al 0,8%.
Es, por unidad de costo, una de las intervenciones más eficaces que se han documentado en medicina. Y funciona por una razón que no tiene nada de tecnológica: obliga a que un grupo de personas ocupadas diga en voz alta lo que cada una asumía que las demás ya sabían.
El problema que resuelve
En el mundo se realizan alrededor de 300 millones de cirugías al año, y la OMS estima que en ese contexto ocurre cerca del 10% del daño prevenible en la atención en salud. Un quirófano es un lugar donde conviven varios profesionales de disciplinas distintas, con jerarquías marcadas, bajo presión de tiempo, en torno a un paciente que está dormido y no puede corregir a nadie.
En ese escenario aparecen fallas que en frío parecen imposibles: operar el lado equivocado, olvidar el antibiótico profiláctico, no anticipar un sangrado previsible, dejar una gasa dentro. Casi ninguna nace de la incompetencia. Nacen de que nadie dijo en voz alta algo que creía obvio.
Los tres momentos
La lista se aplica en tres pausas deliberadas. Cada una tiene un propósito distinto.
1. Antes de la anestesia (con el paciente despierto)
Este es el momento en el que usted participa. El equipo confirma:
- Su identidad, dicha por usted, no leída y asentida.
- El procedimiento y el sitio, y que usted lo confirme.
- Que el sitio quirúrgico está marcado sobre la piel.
- Que el consentimiento informado está firmado.
- Alergias conocidas.
- Riesgo de vía aérea difícil y riesgo de sangrado.
- Que el equipo de anestesia y el monitor están verificados.
2. Antes de la incisión (la "pausa quirúrgica")
El paciente ya está dormido. Todo el equipo se detiene y cada persona se presenta por su nombre y función. Suena protocolario y es deliberado: en una emergencia, es mucho más fácil pedir ayuda a alguien cuyo nombre uno conoce. Luego se confirma en voz alta el paciente, el procedimiento y el sitio, se revisa si se administró el antibiótico profiláctico en los últimos sesenta minutos, y cada disciplina anticipa sus riesgos.
3. Antes de que el paciente salga del quirófano
Se confirma qué procedimiento se registró, se cuentan instrumentos, gasas y agujas, se etiquetan las muestras enviadas a patología con el nombre correcto, y se revisa qué debe vigilarse en la recuperación.
El conteo de gasas y el etiquetado de muestras parecen trámites. No lo son: una muestra mal etiquetada puede producir un diagnóstico atribuido al paciente equivocado, con consecuencias que se despliegan durante meses.
La evidencia, con números
Más allá del estudio original, un análisis que agrupó 47 estudios encontró que el uso de la lista se asoció con:
- Reducción de mortalidad (riesgo relativo 0,77).
- Reducción de complicaciones en general (RR 0,56).
- Reducción de complicaciones infecciosas (RR 0,44), prácticamente a la mitad.
Hay un matiz importante y honesto: el beneficio depende de que la lista se use como conversación y no como formulario. Cuando se firma al final del día para cumplir una auditoría, no protege a nadie. Los estudios de cumplimiento en hospitales de la región muestran que el diligenciamiento completo está lejos de ser universal. Por eso importa que el paciente sepa que existe.
Qué puede hacer usted
Su participación se concentra en un intervalo corto, entre que entra al área quirúrgica y que se duerme. En ese rato:
- Diga su nombre completo cuando se lo pidan. Si nadie se lo pide, dígalo igual.
- Diga el procedimiento y el lado con sus palabras. No confirme asintiendo.
- Pida que marquen el sitio si no lo han hecho, y confirme que la marca está donde debe.
- Repita sus alergias aunque estén en la historia clínica.
- Mencione lo que toma, en especial anticoagulantes, antiagregantes, suplementos y productos naturales.
- Diga si algo cambió desde la última consulta: una gripa, fiebre, un dolor nuevo.
Y una pregunta que vale la pena hacer días antes, en la consulta preoperatoria: "¿en esta institución aplican la lista de verificación de cirugía segura?". La respuesta —y sobre todo la naturalidad con que llegue— dice bastante sobre la cultura de seguridad del lugar donde va a operarse.
Antes del día de la cirugía
Buena parte de la seguridad quirúrgica se juega antes de entrar al quirófano:
- Confirme qué medicamentos suspender y cuándo, especialmente los que afectan la coagulación. Que se lo den por escrito.
- Confirme el ayuno: cuántas horas y desde qué momento exacto.
- Pregunte cuánto durará la cirugía y la recuperación esperada.
- Pregunte quién operará. Si es un hospital universitario, es legítimo preguntar qué papel tendrán los residentes y quién supervisa.
- Confirme quién puede acompañarlo y a quién informarán al terminar.
Después: la lista no termina al salir
Antes de irse a casa, asegúrese de tener por escrito qué signos obligan a consultar de inmediato. Los habituales tras una cirugía son fiebre, enrojecimiento creciente o secreción en la herida, dolor que aumenta en lugar de disminuir, sangrado, dificultad para respirar y dolor o hinchazón en una pantorrilla.
Una lista de verificación no desconfía del cirujano. Protege al cirujano de las condiciones en las que trabaja.
La Guía para Sobrevivir al Hospital desarrolla la preparación quirúrgica paso a paso, con lo que conviene preguntar en la consulta preoperatoria, el día de la cirugía y el postoperatorio.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué es la lista de verificación de cirugía segura?
- Es una hoja de control que la Organización Mundial de la Salud publicó en 2008 y que el equipo quirúrgico repasa en voz alta en tres momentos: antes de la anestesia, antes de la incisión y antes de que el paciente salga de quirófano. Confirma identidad, procedimiento, sitio, alergias, antibiótico profiláctico, conteo de instrumentos y riesgos previstos. Toma pocos minutos y es uno de los cambios con mejor evidencia en la historia reciente de la seguridad quirúrgica.
- ¿Realmente sirve o es solo papeleo?
- Sirve, y hay evidencia sólida. El estudio original de la OMS en ocho hospitales mostró una caída de las complicaciones del 11% al 7% y de la mortalidad del 1,5% al 0,8%. Un análisis posterior de 47 estudios encontró reducción de mortalidad, de complicaciones generales y de complicaciones infecciosas, estas últimas prácticamente a la mitad. El beneficio depende de que se aplique de verdad, en voz alta, y no de que se firme al final.
- ¿Puedo pedir que marquen el sitio de mi cirugía?
- Sí, y el protocolo correcto exige que se haga con usted despierto y participando. El cirujano marca la zona a intervenir sobre la piel y usted confirma que es la correcta. Si le van a operar un órgano par o una extremidad y nadie le pide que confirme el lado antes de dormirlo, eso es un paso del protocolo que se saltó y usted puede señalarlo.
- ¿Qué debo decir cuando el equipo me pregunta en el quirófano?
- Diga su nombre completo, el procedimiento que va a recibir y el lado o sitio, con sus propias palabras. No confirme asintiendo a lo que otro dice: el valor de la verificación está en que la información salga de usted y se compare con la que está escrita. Si algo no coincide con lo que le explicaron, dígalo en ese momento, aunque parezca un detalle menor.